21 de agosto de 2021

Las «antiperspectivas» de John Moore


La «invención» de la representación perspectiva del espacio marcó un hito en la historia de la cultura. Aún constituyendo un «sistema» de representación ―en el que, según Pierre Francastel, se combinaron tanto conocimientos técnicos y científicos, como hábitos imaginativos de la época―, la perspectiva trajo consigo el acceso a una nueva visualidad, y planteó por primera vez una relación de dominio representativo entre el hombre y la realidad que lo circundaba. Esta relación se sostenía obviamente en las ideas homocéntricas que estaban actuando dentro de la filosofía y el pensamiento renacentistas.

Pintor del centro de Italia (anteriormente atribuido a Luciano Laurana)
Ciudad ideal, 1480-1490? - Galleria Nazionale delle Marche, Urbino, Italia.

La perspectiva es, así, una ilusión. Pero una construcción tan bien elaborada, que logra hacernos creer, aún hoy en día, que sus resultados son efectivas traducciones al plano del espacio real. Como todo sistema, la perspectiva tiene sus leyes, basadas en ese cúmulo de conocimientos y experiencias derivadas de la ciencia y el arte renacentistas. Esas leyes, apenas modificadas, han dominado los sistemas de representación occidental desde el Quattrocento y, por ende, han venido condicionando una manera de mirar y, quizás, de habitar el mundo. En el campo del arte, no fue hasta el postimpresionismo y, más radicalmente, con el cubismo, cuando las bases de este sistema de representación finalmente fueron trastocadas.

Como muchos artistas a lo largo de la historia del arte, John Moore (Caracas, Venezuela, 1951) se ha sentido fascinado por la perspectiva. Moore es ampliamente conocido por su dilatada carrera como diseñador gráfico, y por sus logros en la creación de tipografías, la publicidad y la docencia, entre otras áreas de la comunicación visual. Su formación y experiencia es tan amplia que podemos considerarlo un investigador permanente de los aspecto simbólicos y semánticos que entraña el mirar. 

Moore tiene años estudiando los tratados clásicos de perspectiva, así como la obra de pintores ―como De Chirico y Piranesi, entre otros― que como él, estuvieron fuertemente atraídos por las leyes y dilemas de este sistema de representación. Si algo podemos destacar del trabajo y la personalidad de John Moore, es su originalidad. Tanto en el campo del diseño gráfico, como en otras áreas de la creación en las que ha incursionado, Moore hace gala de una inventiva poco común. De allí que en lugar de contentarse con trabajar imágenes a partir de la perspectiva, Moore ha escogido una vía mucho más compleja: la creación de un anti-sistema en el cual revierte una a una las leyes del sistema renacentista. Producto de una acuciosa ―y placentera― investigación, este artista ha creado la tesis plástica de la antiperspectiva. Los basamentos conceptuales de estas representaciones del espacio tienen, por sí solos, una considerable relevancia. Pero el resultado plástico de estas investigaciones es también sorprendente. Si, como señaló Francastel, las representaciones espaciales traducen en cierto modo las concepciones y conductas generales de una sociedad, no podemos menos que sentir el fuerte vínculo que estas imágenes tensas, visualmente «absurdas», que muestran una tensión entre lo juguetón y lo angustioso, tienen con nuestro tiempo.


A través de la impresión digital, Moore logra planos de colores puros, vibrantes, que aunados al armazón geométrico y al desdoblamiento de las formas, convierten cada obra en una extraña y fascinante imagen.


Heredero tanto de los artistas renacentistas, como del surrealismo, el pop-art y el op-art, John Moore nos regala con sus antiperspectivas, una vía insospechada, fresca, insólita, y solitaria, dentro del amplio universo de la plástica contemporánea nacional.

© Katherine Chacón

10 comentarios:

  1. La autenticidad y lucidez del Maestro Moore al abrirnos esta nueva ventana para relacionarnos, no sólo tiene el alcance de lo geométrico o espacial, es tan amplio como querríamos, en lo filosófico,Sicológico y existencial. Gracias maestro por abrirnos una nueva dimensión.

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    1. Comparto sus apreciaciones sobre John Moore, y agradezco su gentil comentario. Saludos!

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  2. Para quien conoce la larguísima trayectoria de Jhon, desde sus inicios, esta evolución aunque resulta natural, no deja de ser sorprendente, extraordinaria. Su curiosidad por el estudio y experimentación de la representación gráfica ha sido una pasíon a lo largo de su vida.

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    1. Qué opinión tan exacta sobre la incansable labor de Moore en el campo de la comunicación visual. Agradecida por su comentario. Saludos.

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  3. Aparte de sus tipografías, las ilustraciones que he visto de John Moore siempre me han parecido magníficas. Creo que tiene un gran dominio del color y una importante influencia de la ilustración norteamericana de los años 50 y 60 del siglo XX, que por cierto, siempre me ha encantado. Las antiperspectivas, por otra parte, creo que cuentan con un claro aroma daliniano.

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    1. Sí, hay algo de surrealismo en estas imágenes. Comparto su opinión. Gracias por comentar. Saludos!

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  4. Ésta es la quinta vez que intento escribir este comentario y voy a abreviarlo tipo telegrama para no terminar batiendo este celulr contra el piso. John, hernano. amigo y colega en la devoción a nuestro gurú Robert Crumb, sólo diré que cuando yo vi un portafolio que llevaste a Playco Editores, pude escuchar con toda claridad en el fondo de mi cabeza ese himno de Pink Floyd llamado US AND THEM y pensé, sin saber quién eras .... este tipo debería ilustrar las canciones de ese disco....

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    1. Mil gracias por este sentido comentario que deja traslucir la genialidad de Moore y la generosidad de quien lo escribe. Saludos cordiales!

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  5. Gracias a ti por tu respuesta, mi nombre real es Dieter Grossberg y Simón Boves es mas bien un pseudonimo que inventé por hacer reir a mis amigos

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    1. Mucho gusto. Ya decía yo que eso de Simón Boves, siendo venezolano, era muy complejo... jajaja.

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